Santiago Blanco

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OFF THE RECORD

¿Nos confiesas tu edad? 33 años.

¿Dónde naciste?: Vigo (Pontevedra)

Una música imprescindible: Ópera.

Intérprete favorito: De trombón, Christian Lindberg. En general, Anna Netrebko.

Compositor predilecto: Bruckner.

Tu último libro: 1984 de George Orwell.

Una película que ver: La vida es bella.

Un hobby para desconectar: Viajar.

Una comida sin la que no puedes pasar: Tortilla de patata.

¿Y una bebida?: Un buen Albariño de vez en cuando.

Un sitio para vivir: Cualquiera en el que esté feliz y tranquilo.

Un deseo: Paz, bienestar y trabajo para todos.

CUESTIONARIO

¿A qué edad empezaste a estudiar el trombón?

A los 9 años.

¿Quiénes han sido tus profesores?

En el Conservatorio de Vigo, mi primer profesor de trombón fue Luis Juncal y, más tarde, Feliciano Morales, con el que finalicé la carrera. Después, durante mis estudios en EE.UU, mis profesores fueron Jay Friedman, Michael Mulcahy y Charles Vernon, todos ellos trombonistas de la Orquesta Sinfónica de Chicago, y Peter Ellefson.

Otros profesores importantes en mi carrera han sido también Rubén Prades, Juan Carlos Igea y los trombonistas de la Sinfónica de Galicia, Jon Etterbeek y Petur Eiriksson. Asimismo, ha habido otros músicos de los que he aprendido mucho y que no querría dejar de mencionar como Rex Martin, Larry Zalkind, Gail Williams, Chris Martin, Gene Pokorny y Cliff Colnot.

A todos ellos les estoy muy agradecido por poner todo el empeño en enseñarme todo lo que sabían.

¿Dónde has estudiado? Nombra los centros por los que hayas pasado a lo largo de tu itinerario formativo: escuelas, conservatorios, academias…

Conservatorio de Vigo, Roosevelt University (Chicago) y Northwestern University (Evanston, Illinois).

¿Cuál es tu metodología de trabajo? (Durante todo el proceso: desde el calentamiento hasta el final del estudio)

Comienzo el estudio con ejercicios de respiración, en los que mi atención se centra en respirar lo más lleno posible y con el máximo relax posible, tanto en la inspiración como en la espiración.

A continuación, toco la boquilla durante unos pocos minutos. En este momento activo mi mente para que el sonido con el que quiero sonar esté en mi cabeza y se reproduzca en la boquilla. Busco siempre un buen sonido, afinado y musical.

Seguidamente, cojo el trombón y hago ejercicios básicos de sonido, flexibilidad lenta, flexibilidad rápida, escalas, arpegios, articulaciones y registro grave. No me importa tanto “qué” ejercicios toco, sino “cómo” los toco.

Me centro siempre en tocar con el mejor sonido con el que puedo tocar el trombón y buscando un fraseo musical, por pequeño y sencillo que sea. Le resto toda importancia a que mis labios tengan un buen “feeling” o no, no es el objetivo del estudio para mí. Lo importante es que el sonido sea siempre el mejor con el que yo pueda tocar, independientemente de cómo me sienta. Para todo ésto, mi mente tiene que estar activa pensando en cómo quiero que suene el ejercicio en cuestión.

Después, paso a tocar algún estudio, o directamente a obras o extractos.

Independientemente de lo que toque, me parece importante tener una idea y concepto claro musical de lo que voy a interpretar antes de estudiarlo, por eso dedico bastante tiempo al estudio sin instrumento, tomando las decisiones musicales más apropiadas para la partitura. Luego, intento desarrollar la técnica necesaria para esa obra partiendo de la idea musical, y no al contrario.

Al terminar el estudio toco música sencilla y básica durante unos minutos para dejar la mente y embocadura relajadas y preparadas para el día siguiente.

¿Cuál es el aspecto más importante, en tu opinión, de la técnica interpretativa trombonística?

Una mente activa, que esté continuamente mostrando el ejemplo de lo que te gustaría que sonase por la campana. En particular, esto me parece de lo más difícil de conseguir y mantener.

¿Con qué escuela del trombón te identificas más?

En general, la escuela que desarrolló Arnold Jacobs en Chicago me parece una de las más completas, efectivas y sanas, y ésta es la que me ha influenciado mayormente. Sin embargo, ésto no es excluyente, más bien todo lo contrario, y me encanta aprender de otras escuelas, mentalidades e intérpretes.

¿Cuál es el nivel de los intérpretes de trombón españoles?

Me parece que hay un talento extraordinario y un nivel muy alto.

¿Cómo valoras la formación que reciben los trombonistas españoles, en general?

Pues creo que, en cuanto a posibilidades e infraestructuras estamos en un nivel altísimo. Luego, creo que no siempre se explotan de la manera lo más eficiente posible, pero ésto depende de cada caso.

¿Qué opinas del nivel pedagógico de los profesores de trombón en España?

En general, me parece bueno. Se ha avanzado mucho y cada vez hay más nivel pedagógico, aunque creo que aún hay margen para mejorar y evolucionar.

¿Qué valoras menos de la forma de enseñar el trombón en nuestro país?

El poco tiempo que se dedica al trabajo en conjunto y música de cámara. Además, la preparación de audiciones o pruebas no se trabaja siempre con el rigor y dedicación suficiente. Obviamente, no niego que haya ciertas escuelas y conservatorios que lo hagan, que sin duda los hay, pero es una impresión general.

¿Qué valoras más de la forma de enseñar el trombón en nuestro país?

La inquietud, la originalidad, la innovación y la pasión.

¿Qué aspectos deberíamos copiar de los centros educativos de otros países?

En cuanto a las asignaturas que se trabajan, como he señalado anteriormente, me parece que se le da una importancia insuficiente a la preparación de audiciones y al trabajo en conjunto o sección, que, en definitiva, va a suponer gran parte del trabajo de un trombonista profesional.

Asimismo, echo de menos que se enseñe más acerca de las alternativas que existen para ser trombonista profesional que no sean tocar en una orquesta profesional, banda municipal o ser profesor de conservatorio. Hay un amplio abanico de posibilidades para trabajar que otros países tienen más explotado que nosotros, aunque afortunadamente empezamos a ser más conscientes de ello.

Acerca de la selección de profesorado en ocasiones se le debería dar más importancia a las aptitudes pedagógicas, nivel instrumental y trayectoria profesional del candidato. A veces, otros aspectos se valoran más, y éstos, que en mi opinión son cruciales, quedan relegados a un segundo plano.

¿Consideras que el trombón tiene suficiente presencia en la cultura musical española?

No la suficiente. Otros países incorporan en sus programas educativos básicos tocar en una banda o pequeña orquesta, por lo tanto, encuentras a gente de todas las edades y ámbitos profesionales que han tocado el trombón o cualquier otro instrumento en su juventud. Sería fenomenal que estas políticas se aplicasen también en España. Asimismo, un estilo musical como el jazz, en el que el trombón es un instrumento solista y de conjunto importantísimo es aún muy minoritario en España, por lo que en este campo creo que hay mucho por hacer todavía. En el ámbito clásico, el trombón también podría tener mucho más protagonismo en las programaciones culturales. Considerando el gran nivel de trombonistas que tiene este país, podría tener más presencia en todos los ámbitos.

¿Qué crees que podría hacerse para aumentar dicha presencia?

Todos los trombonistas tenemos responsabilidad en ello. Como sabemos, el trombón tiene la virtud de ser uno de los instrumentos más versátiles que existen, con gran cantidad de repertorio en todos los periodos de la historia de la música, por lo que cada uno de nosotros debemos intentar que se programe con trombones el mayor número de veces posible: el trombón como solista, en grupos de cámara, en “big bands”, en bandas, en orquestas, en grupos de música latina, antigua… Esto nos beneficiará a todos, y todos debemos aportar nuestro grano de arena para que el trombón esté presente siempre que sea posible.

¿Tienes más ideas que puedan ayudar a difundir el trombón y su música?

Como comenté antes, España me parece un país muy innovador, y donde todas las ideas tienen cabida. Las nuevas tecnologías me parecen un campo extenso a explorar, y debemos seguir insistiendo en los cauces más tradicionales como cursos y festivales. Creo que la fundación de ATE es un paso fundamental para la unión de todos los trombonistas españoles y debemos aprovecharla para remar todos en la misma dirección, buscando la máxima presencia y difusión del trombón en todo tipo de actividades culturales.

¿Cuál es el repertorio para trombón que más te gusta?

Tengo especial sensibilidad por el repertorio romántico, pero también me encanta el repertorio clásico, antiguo…

¿Cuál es tu obra favorita?

La Romanza de Weber. También el Concerto de Gröndahl y el de Leopold Mozart, pero naturalmente, es difícil escoger una sola entre todo el repertorio trombonístico.

¿Cuál es la marca de trombón con la que tocas y por qué?

Greenhoe custom con campana “gold brass” basada en el Bach Mount Vernon y transpositor “yellow brass”.

Me parece un trombón muy versátil, tanto me funciona para la orquesta, como para recitales o audiciones. Tiene mucha resonancia, un sonido puro y una respuesta rápida (especialmente satisfactoria en los pianos).

¿Cuales son las iniciativas o actividades de la ATE que encuentras más interesantes?

Los festivales en distintas ciudades, los incentivos para los organizadores de cursos y festivales en torno al trombón y estas entrevistas que nos permiten conocer un poco más a fondo a los trombonistas de nuestro país.

¿Alguna idea que nos ayude a mejorar la ATE?

Seguir en la misma línea y así llegar cada vez a más rincones de España y a la máxima presencia en actividades en torno al trombón.

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