Víctor Belmonte

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OFF THE RECORD

¿Nos confiesas tu edad? 31

¿Dónde naciste?:  Valencia

Una música imprescindible:  Todas.

Intérprete favorito: Chet Baker

Compositor predilecto: Cambia cada semana, a veces cada día.

Tu último libro: Pilates para principiantes de Melissa Cosby y El Renacimiento italiano, Cultura y Sociedad en Italia de Peter Burke. Dos a la vez, para no aburrirme.

Una película que ver:  Tu vida en 65 min” de María Ripoll y guion de Albert Espinosa

Un hobby para desconectar: Deporte, el cine, comer y beber con mi gente.

Una comida sin la que no puedes pasar: La paella. Kit de paellero en Amsterdam listo para cualquier situación, estáis todos invitados!

¿Y una bebida?: Agua.

Un sitio para vivir: La Sierra Calderona

Un deseo: Paz y amor.

CUESTIONARIO

¿A qué edad empezaste a estudiar el trombón?

A los 9 años en el “Centre Artístic Musical” de Bétera, Valencia.

¿Quiénes han sido tus profesores?

¿Dónde has estudiado? Nombra los centros por los que hayas pasado a lo largo de tu itinerario formativo: escuelas, conservatorios, academias…

Mi primer profesor fue Salvador Lopez “Voro”, entre trompetas, trompas, tubas y bombardinos, me dio mis primeras clases con el trombón de pistones. El cambio a la vara lo comencé con Víctor Gámez Zaragozá, ambos en el CAM de Bétera; después pasé por el gran maestro Carlos Gil con quien cursé el grado medio en “El Iturbi” de Valencia; comencé el grado superior con Ximo Vicedo y Dani Periñán en el Conservatorio Superior de Música de Aragón y lo acabé en el conservatorio de Rotterdam con George Wiegel “El Sabio”, Jorgen van Rijen, Pierre Volders, Remko de Jager, Ben van Dijk y Bart van Lier; hice un intercambio Erasmus en el CNSMD de Lyon con Michelle Becquet y Alain Manfrin; para finalizar, comencé los estudios de master en la UDK de Berlín con Stefan Schulz pero no los acabé. Y tantas clases privadas de todo tipo de instrumentistas, coaching´s, compañeros y amigos. Muchos conservatorios y muchos profes.

¿Cuál es tu metodología de trabajo? (Durante todo el proceso: desde el calentamiento hasta el final del estudio)

Lo más importante para mi es escuchar constantemente el sonido que produzco e intentar corregirlo para conseguir lo que deseo. Concentración 200%, casi un proceso de meditación constante!

Para conseguir este sonido que tengo en mente hago un scanner del cuerpo buscando qué zona pudiera estar más relajada y/o de qué manera puede ser más productiva con el mínimo esfuerzo.

Todo empieza con una buena postura corporal.

Sólo si tengo una postura correcta puedo utilizar el cuerpo con su mayor efectividad. Respiro mejor, me canso menos y evito lesiones.

Empecé a valorar la importancia de la postura cuando el cuerpo dejó de aguantar tanta tensión y las “tendinitis” no me dejaban tocar más de una o dos horas al día (sobre todo cuando empecé a tocar instrumentos diferentes, con pesos, formas y posiciones distintas). Cuando empieza a dolerte de verdad el brazo empiezas a cuestionar cosas de tus hábitos que puede ser no fueran tan sanas… Nadie es joven toda la vida y todos los cuerpos se acaban quejando de malas posiciones, sobre todo si lo castigamos con movimientos tan repetitivos…

Yo siempre he sido y soy una persona un tanto nerviosa y con tendencia a tocar tenso. Mi naturaleza física y mental me han obligado a investigar cómo escuchar mi cuerpo y mi mente para poder tocar bajo control y no dejarme llevar por mis emociones o tensiones.

El 90% de los problemas que puedo solucionar en mi rutina están relacionados con mi consciencia corporal, de cuello para abajo en la mayoría de los casos.

En esta búsqueda he experimentado ese concepto que tanto escuchamos: “menos es más”. Cuanto más relajado puedo tocar, más bonito considero que es mi sonido.

Cada momento que me pongo el instrumento en la boca intento relajarme allá donde siento que hay tensión.

¿Cómo relajar un músculo? Yo lo visualizo mentalmente, lo siento tenso y en cada respiración siento cómo al inspirar el músculo se extiende y al espirar el músculo se relaja, cada respiración más profunda y cada espiración más placentera la sensación de relajación, una especie de mindfulness adaptada al mecanismo de tocar un instrumento. Yo no le ordeno a mi cuerpo que se relaje, sólo lo visualizo, siento el efecto de la respiración profunda sobre él y dejo que de forma natural encuentre su equilibrio, el equilibrio perfecto entre estar relajado y activo para poder despeñar la acción física que un instrumento como el trombón te demanda del cuerpo.

“Calentar” es sagrado.

En mi “rutina” de calentamiento diaria (cambia dependiendo de la situación):

– Primero hago algún estiramiento e intento despertar mi consciencia corporal, sobre todo la respiración. Siempre busco estar un poco más relajado, esté como esté.

– Metrónomo, afinador y busco el sonido que necesito en ese momento con notas largas, intento mantener un sonido centrado (me cuesta mucho por las mañanas, sobre todo si el día anterior he estado haciendo el bruto con alguna sinfonía de Bruckner o alguna marcha mora) y rico en todos los registros. (Muy a lo Denson Paul Pollard en sus calentamientos del YouTube)

    • “Flexibilidad” para que la embocadura se flexibilice… (valga la redundancia…) e intentar conectar los diferentes registros en diferentes velocidades de la forma más fluida posible. Me concentro mucho en no perder el centro del sonido, especialmente cuando cambio rápido de registros.
    • Algún ejercicio para asegurarme que mi coordinación Aire-Brazo-Embocadura-Lengua esté en el sitio. (Escalas de todos los colores, gracias Carlos Gil).

Me tomo siempre muchos descansos para intentar no sobrecargar ningún músculo y tocar siempre relajado. Lindberg decía que no estudiaba más de 23 minutos seguidos(?). Siento que es mejor hacer muchos bloques de poco tiempo y descansar entre ellos, para no dejar que el cuerpo se agote.

Ah, para estudiar me grabo siempre. No hay mejor profesor para uno que uno mismo. Lo que se me escapa en vivo no se me escapa cuando me escucho en la grabación. El móvil me basta para grabarme cuando no tengo mi micrófono cerca.

¿Cuál es el aspecto más importante, en tu opinión, de la técnica interpretativa trombonística?

A nivel interpretativo, para mí, lo más importante es buscar y encontrar el sonido y la intención que necesita una partitura o una improvisación concreta.

A nivel técnico, adaptar todas tus herramientas como trombonista para formar parte de un proceso creativo.

En cada caso la importancia de estas herramientas cambia. Buen sonido y diverso, buen movimiento de vara, articulación diversa, coordinación etc, etc, etc,

Dependiendo del tipo de música que tengo que tocar, cambia mi forma de tocar el instrumento. Camaleón total.

¿Con qué escuela del trombón te identificas más?

La discusión sobre las escuelas tradicionales del trombón están abiertas, hoy en día está todo muy mezclado.

Yo soy una mezcla de muchas cosas, me siento muy español y me identifico con la escuela de trombón que creó Geroge Wiegel en Rotterdam en los 80´s, 90,s, hasta el 2008, de donde han salido trombonistas de primera y con mucho gusto. Nico Schippers la definió hace poco como una mezcla entre la escuela francesa tradicional y la escuela inglesa, muy marcada por conceptos técnicos de los americanos y algún toque de tradición alemana.

Es la forma de tocar que utilizo en mi actividad profesional aquí en Holanda.

Cada vez nos vamos pareciendo todos más y más los unos a los otros.

¿Cuál es el nivel de los intérpretes de trombón españoles?

Alto, al más alto nivel del resto del mundo.

No paramos de ver trombonistas españoles de diferentes generaciones romper fronteras profesionales que nunca hubiéramos imaginado hace 20 ó 30 años. Por todo el mundo.

Solo en Europa ya somos una plaga, y se nos respeta mucho. Reconocen el trabajo bien hecho y el buen gusto.

¿Cómo valoras la formación que reciben los trombonistas españoles, en general?

Muy buena, a los resultados me remito…

Desde que estoy fuera siempre he notado cómo los profesores y profesionales del sector se sorprenden del nivel (sobre todo técnico) de los músicos jóvenes que vienen de España.

Algo están haciendo bien los profesores de trombón en España para que esto pase. Muchos profesores en España saben cómo consolidar una base técnica sólida en los alumnos y eso no pasa tanto por Europa como siempre hemos pensado. ¡Los españoles somos mejores de lo que nos creíamos!

Evidentemente, en todo sistema hay puntos débiles, nadie ni nada es perfecto.

Un poco de falta de flexibilidad en estilos y formas de tocar es algo de lo que pecamos algunos de los que venimos de España, eso también lo notan. Pero el talento es brutal, enseguida nos espabilamos y explotamos nuestras posibilidades.

¿Qué opinas del nivel pedagógico de los profesores de trombón en España?

Es difícil de decir. No conozco tan bien cómo está el panorama pedagógico en escuelas y conservatorios en España.

Siempre he respetado la figura de los profesores porque tienen el futuro de todos nosotros en sus manos.

Me parece inapropiado que una persona como yo los valore ya que no soy consciente de lo complicado que es guiar a una persona en edades tan importantes en busca de sus metas personales. Es una responsabilidad muy grande que respeto mucho en aquellos que se toman en serio el presente y el futuro de sus alumnos y alumnas.

Estos últimos años he visto chicos y chicas muy bien encaminados (arropados por un buen profesor o profesora y un buen sistema de trabajo), y, por otra parte también he visto trombonistas con muchas dudas y lagunas que no deberían estar ahí si su profesor conociera el instrumento y su técnica.

Es muy fácil juzgar todo esto sin estar ahí semana a semana picando piedra. En un curso puedes iluminar a alguien pero no puedes forjar trombonistas.

Imagino que, como en todos los sitios, hay de todo.

Por suerte me he encontrado estos últimos años con profesores en España que están creando unos grupos de chicos y chicas que ya están dando mucha guerra… Cada vez la gente está mejor preparada y el futuro de los trombonistas españoles nos invita a soñar en posibilidades que no podemos ni imaginar!

¿Qué valoras menos de la forma de enseñar el trombón en nuestro país?

El absolutismo de algunas ideas o conceptos.

Las “escuelas” están bien, pero creo que hay veces que creamos leyes universales y absolutas que no existen.

Lo que le va bien “Maria” le puede ir no tan bien a “Juan”.

Nada es absoluto, todo es relativo.

Esto también pasa aquí y en todo el mundo, no solo en España. Es un concepto que no me gusta, que ha crecido en la institución del Conservatorio. Un concepto de más de 100 años de antigüedad que, creo, está obsoleto y lejos de satisfacer las necesidades de la sociedad de hoy en día. El mundo ha cambiado mucho y el concepto de Conservatorio y escuela académica no tanto.

Por suerte no todo el mundo sigue esa linea y siempre ha habido y habrá gente que despunta por crear su propio estilo en contacto con la realidad y el presente, independientemente de las imposiciones institucionales conservadoras (o “conservatorias”).

¿Qué valoras más de la forma de enseñar el trombón en nuestro país?

Yo he tenido mucha suerte teniendo los profesores que he tenido en España.

Me inculcaron una base técnica super sólida y una auto-exigencia brutal.

La base técnica es uno de nuestros puntos más fuertes desde mi punto de vista.

Creo que esto es debido a la constancia e intensidad de nuestra preparación que podemos ver tanto en conservatorios como en cursos de verano o encuentros de academias. El trabajo técnico se vive muy intensamente.

La interacción y buena relación entre trombonistas españoles también me ha parecido siempre un punto fuerte en nuestro país.

Y por encima de todo, la pasión con la que vivimos la música (y la vida) los españoles.

¿Qué aspectos deberíamos copiar de los centros educativos de otros países?

La educación auditiva.

Escucharse los unos a los otros no es simplemente oír lo que dice esa persona a nuestro lado. Es buscar el punto intermedio del camino entre mi palabra y la tuya, o mi sonido y el tuyo.

Nos formamos de manera muy individual. Aquí en Holanda me dio la sensación de que mi consciencia como individuo que forma parte de un grupo de gente creció. Consciencia colectiva? Puede ser que fuera una experiencia muy personal y no generalizable…

¿Consideras que el trombón tiene suficiente presencia en la cultura musical española?

¿Qué crees que podría hacerse para aumentar dicha presencia?

En algunos círculos está muy presente. Evidentemente, las asociaciones musicales han sido fundamentales para nuestro desarrollo y nuestra presencia ha sido importante en ellas. Dentro de la música popular siempre seremos uno de los instrumentos estrella, eso creo que no cambiará nunca.

En la cultura musical española en general el trombón aún tiene mucho que decir desde mi punto de vista.

Los tiempos están cambiando muy rápido y hay muchos trombonistas que no tienen miedo a introducir el instrumento en cualquier tipo de representación artística en la que el trombón se ha visto siempre excluido.

Nuestro instrumento es muy polifacético. Es muy flexible desde su construcción y combinaciones de cada una de sus partes (para contentar las necesidades de un determinado estilo o forma de arte) hasta la misma “alma” de trombonista que siempre he considerado camaleónica, llena de ese instinto natural que nos ayuda a reproducir estilos muy diferentes de música.

Hace siglos que el trombón se utiliza para expresar los sentimientos más profundos del ser humano; los estilos y las formas han cambiado, la presencia que nos han dado los compositores también, sobre todo en la música de cámara.

Creo que el trombón (y sus facetas) es un gran desconocido para un grupo muy grande de nuestra sociedad. El cómo sorprender emocionalmente a nuestro público con el trombón debería convertirse en nuestra búsqueda personal.

Una idea para que nuestra presencia en la sociedad crezca creo que podría ser: Conciertos en espacios pequeños, donde uno pueda descubrir el trombón de cerca en su faceta más íntima. La gente nos conoce como instrumento que suena fuerte, pero… ¡tiene tantas facetas expresivas…!

Un formato en el que el trombón pueda expresar su magia, esa diversidad de colores y caracteres que pueda llegar a lo más profundo del público.

¿Tienes más ideas que puedan ayudar a difundir el trombón y su música?

Crear un repertorio interesante que invite a un mayor grupo de gente.

Mezclar estilos y formaciones en búsqueda de mezclas nuevas que, por ejemplo, despierten la curiosidad de gente que nunca pensaría pasar un viernes por la tarde tomando una cerveza en un bar y escuchando un recital de colores con un trombonista y una combinación de sus amigos: el guitarrista, el compositor, la bailarina, el recitador de poesía, el monologuista, el bajista, el friki de la sonología, el actor de teatro, el pianista, el titiritero, los cantantes, etc, etc, etc.

Crear un lenguaje personalizado con nuestro instrumento, individual y que llegue a la gente de cerca.

¿Cuál es el repertorio para trombón que más te gusta?

Estoy enamorado de la música vocal española e italiana del siglo XVI y XVII.

Me fascinan las capacidades de algunos trombonistas que se dedican a buscar un nuevo lenguaje con sonidos poco convencionales, los de la música contemporánea.

Los trombonistas de Jazz y variantes siempre me han hipnotizado.

¿Cuál es tu obra favorita?

Don Quixote of la Mancha de Jan Sandström.

Eso le llega a la gente hasta dentro del todo.

¿Cuál es la marca de trombón con la que tocas y por qué?

Toco con Bach, el tenor y el bajo. Es el instrumento que me ayuda a conseguir el sonido que tengo en mi cabeza.

Cada persona tiene una personalidad y un sonido dentro de su mente, cada uno necesita buscar el instrumento que más le facilite el proceso de búsqueda de ese sonido.

Cuando empecé a tocar el trombón con 9 años me hipnotizaba el sonido de mi profesor Víctor Gámez; él tocaba con un Bach 42 con campana de cobre y transpositor K. Su sonido dulce y cálido se metió en mi subconsciente y se mezcló con lo que vino llegando más tarde… puede ser que sea por eso que toco con Bach, conecto con la esencia de mi ser y con mi niñez.

Meinl es la marca de mi sacabuche.

Tengo algún que otro instrumento que no toco tanto…

¿Cuales son las iniciativas o actividades de la ATE que encuentras más interesantes?

Los Encuentros, sin duda.

Los trombonistas, alrededor del mundo, compartimos un aspecto de nuestra personalidad, somos gente sociables (es lo que nos ha dado nuestro instrumento a nivel social, tenemos fama de buena gente).

La unión con otros trombonistas nos hace más fuertes, eso es algo que se reitera en cada encuentro y me produce siempre una satisfacción enorme.

Siento que es muy importante reunirnos, encontrarnos, tocar juntos, separados, intercambiar sensaciones, ideas, consejos, deseos, proyectos, etc para crecer individualmente y como colectivo; compartir es vivir, eso lo sabemos los trombonistas!

¿Alguna idea que nos ayude a mejorar la ATE?

Es fantástico el trabajo que estáis haciendo para nuestra comunidad de trombonistas, pocas cosas se me ocurren que no estéis ya desarrollando. Aún así, podría ser interesante crear algún vínculo con otras asociaciones de trombones en Europa para crear eventos conjuntos y juntar fuerzas y recursos. Crear un Festival Español de trombón una vez cada año o cada dos años (con la misma asiduidad que el New Trombone Collective organiza el “Slide Factory”, por ejemplo).

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