Ricardo Mollá

ricardo molla

OFF THE RECORD

¿Nos confiesas tu edad? 22 años.
¿Dónde naciste? Yecla (Murcia).
Una música imprescindible: Cualquier género de música siempre parta de la originalidad y destile personalidad. Normalmente llevo conmigo todo tipo de música clásica (preferiblemente aquella que tenga que interpretar), bandas sonoras y un recopilatorio de canciones de grupos como Queen, Bee Gees, Michael Jackson, Keane, etc.
Intérprete favorito: Jörgen Van Rijen (trombón), Ray Chen (violín) y Mahler Chamber Orchestra como grupo.
Compositor predilecto: Ígor Stravinski y Saint-Saëns.
Tu último libro: Cien años de soledad, de García Márquez.
Una película que ver: El show de Truman, Shutter Island o El Secreto de sus ojos.
Un hobby para desconectar: ¡Frodo! Es broma… pues… jugar a futbito, salir con los amigos, ver una película con mi novia…mmm… ¿componer? Jeje.
Una comida sin la que no puedes pasar: ¡Lasaña!
¿Y una bebida? Agua
Un sitio para vivir: Si fuera en el extranjero sin duda Nueva York, aunque mi preferencia sería vivir en España. Málaga, Alicante o Barcelona son ciudades que me gustan pero… ¡como en Caudete en ningún sitio!
Un deseo: Poder vivir de la música y nunca perder las raíces de donde vengo.

CUESTIONARIO

¿A qué edad empezaste a estudiar el trombón? A los seis años, si la memoria no me falla. 

¿Quiénes han sido tus profesores? En la primera etapa de grado elemental mis profesores fueron Vicente Asensi y Juan  Navarro Pérez.  Durante el transcurso del grado profesional tuve como tutores a José Vicente Cervera. Antes de finalizar el antes llamado “grado medio”, empecé a asistir como alumno activo a la Academia “Aula de Trombón”, con los profesores Carlos Gil e Inda Bonet. Tanto ellos como Javier García Hernández, mi profesor durante los estudios superiores, son los principales culpables de que mi interés por el trombón creciera hasta el punto de querer dedicarme profesionalmente a ello. A lo largo del pasado año pasado terminé mis estudios de Grado Superior en Alemania con Jonas Bylund y durante los próximos dos años estudiaré en Nueva York con Joseph Alessi.

Huelga decir que a lo largo de mis años como estudiante he asistido a multitud de masterclasses y cursillos, en los que cada uno de los profesores ha colaborado de una u otra manera a confeccionar en mí una visión propia y personal sobre trabajo con el trombón: 2i2quartet, Michel Becquet, Ian Bousfield, Juan Real, Ximo Vicedo, Guilles Milliere, Mark Hampson o Jordi Navarro, entre muchos otros.

¿Dónde has estudiado? Nombra los centros por los que hayas pasado a lo largo de tu itinerario formativo: escuelas, conservatorios, academias… Empecé el grado elemental en la Escuela de Música de Caudete (Albacete). Tras un pequeño paso por el Conservatorio de Música de Almansa, estudié el Grado Profesional en el Conservatorio Profesional de Música de Villena (Alicante). He estudiado los Grados Superiores de Trombón y Composición en el  Conservatorio Superior de Música de Alicante y Hochschule für Musik, Theatre un Medien Hannover (Alemania). Durante los próximos dos años estudiaré un Máster de interpretación en The Juilliard School de Nueva York.

En cuanto a academias, como ya he dicho he sido alumno activo durante cuatro años en la Academia “Aula de Trombón”, con Indalecio Bonet y Carlos Gil; además he asistido (nunca como alumno activo) a alguna masterclass en la academia Brass Academy Alicante.

¿Cuál es tu metodología de trabajo? (Durante todo el proceso: desde el calentamiento hasta el final del estudio) Quizá no suene políticamente correcto, pero si he de ser sincero sería difícil afirmar que tengo una metodología de trabajo concreta, entendiendo la metodología como un hábito o serie de ejercicios que repita diariamente. Más bien, considero que mi rutina de trabajo es adaptativa. Cuando empecé el grado superior estaba especialmente preocupado por estudiar el mayor número de horas posibles al día trabajando multitud de métodos y ejercicios sin un orden preestablecido. A pesar de este horario anárquico, realmente avancé bastante durante esta primera etapa en todos los aspectos. Sin embargo, llegó un momento en el cual me di cuenta de que mi evolución se había estancado y que debía hacer algo. Entonces, aunque suene obvio, empecé a incorporar la “reflexión” a mis sesiones de trabajo. Es increíble la evolución que se puede llegar a experimentar simplemente parándote a pensar sobre el “por qué” de cada cosa que haces. El fundamento de mi trabajo de la técnica es ese mismo, obligarme a averiguar cómo hago cada uno de los diferentes parámetros de la técnica y elaborar a partir de ello una serie de ejercicios para practicarlos o intentar solucionar algún posible problema. Por supuesto, creo que cada persona reúne una serie de características, como podría ser por ejemplo la estructura bucal o la capacidad pulmonar, que varían de una persona a otra. Sin embargo, también creo firmemente que existen a su vez una serie de características generales que se cumplen en todos las personas (en este caso trombonistas), las cuales se pueden descubrir simplemente yendo al fondo de la cuestión: la física. Para mí ahí reside el secreto de la técnica. Ir desbloqueando cada una de esas características es mi objetivo, y por ende mi metodología.

Volviendo un poco a la pregunta, sí la cuestión es si realizo calentamiento la respuesta es ¡por supuesto! Lo que pasa es que no hago siempre el mismo, de hecho trato de inventar diferentes ejercicios para no caer en la rutina. Procuro centrar los primeros minutos del calentamiento en la relajación (incluso haciendo yoga) y ejercicios de respiración. Esto me ayuda a crear una predisposición positiva a la hora de empezar a trabajar con el trombón y a practicar la canalización del aire. Después, realizo una serie de ejercicios lentos, partiendo del registro medio pero siempre con emisión (es decir, con la participación de la lengua). Más adelante ya introduzco ejercicios que combinen legato y staccato e intento de establecer una jerarquía  de articulaciones, esto es, una graduación según su dureza, carácter, etc. (aquí se incluyen todos los tipos de acentos, flexibilidad y el trabajo de las distintas dinámicas). En la última instancia del calentamiento suelo realizar unos ejercicios de pedales pero uniendo desde el registro medio.

Por último, independientemente de si quiero trabajar un solo orquestal o una obra, comienzo el estudio del mismo tratando de “desbloquear” las distintas características que presenta desde el punto de vista de la base  técnica. Es decir, obvio por un momento la música, y me dedico a establecer las respiraciones, los tempos, la afinación, articulación que predomina en cada pasaje, etc. Y una vez tengo la base, o haciendo un símil el “lienzo”, ya trato de colorear. ¿Cómo? Añadiendo elementos como la direccionalidad, fraseo, libertad en el tempo (si es posible)… Como curiosidad (y acabando ya que menudo rollo jeje), diré que para mí la diferencia entre la preparación de una prueba para orquesta y una para concurso reside en que, mientras que cuando estudias un extracto orquestal el objetivo es crear una gran versión de un “solo” y ser capaz de repetirla siempre igual hasta el día de la prueba, cuando estudias una pieza para un concurso o audición por supuesto has de crear una buena versión previa, pero la diferencia es que cada vez que se interprete se ha de buscar una interpretación única e irrepetible para ese momento, donde los factores de relajación, improvisación y ganas de hacer música estén involucrados. Y… ¡ah!, un truquillo, aunque muchos podrán criticarlo, un buen ejercicio de memorización de música es practicar la pieza mientras ves la televisión o escuchas la radio, de esta manera se mecaniza de manera automática la interpretación de la misma.

¿Cuál es el aspecto más importante, en tu opinión, de la técnica interpretativa trombonista? Para mí lo más importante dentro de la técnica interpretativa es el ser capaz de ser autosuficiente. Es decir, intentar conseguir explicarte a ti mismo como y “por qué” haces cada uno de los parámetros de la técnica. Para ello es muy importante que seamos de alguna manera exigentes con nosotros mismos, y no conformarnos con respuestas vagas ante los problemas que surjan en nuestra técnica.

Según mi punto de vista, existen una serie de conceptos básicos que hay que tener muy en cuenta. Ninguno es más importante que otro, simplemente se complementan. Si estableciera el paralelismo entre la construcción de una casa y mi técnica, el resultado sería que el terreno correspondería al estado físico y mental (es decir, el estado de relajación); los cimientos sería la respiración; luego habría cuatro pilares básicos como son la emisión, articulación, embocadura  y técnica de vara; las paredes serían el sonido (lo primero que se ve y resultado de todo lo anterior); y luego ya la decoración, los detalles, etc. vendrían a ser la personalidad y musicalidad propios de cada uno.

Pero lo que sí que me parece esencial no es tanto el cómo sino el por qué es tan importante la técnica interpretativa. Y es que muchas veces se nos olvida que el fin último de todo nuestro trabajo es hacer música, ya sea en grupo o individualmente. Si aceptamos que el objetivo es este, la técnica cobrará sentido.

¿Con qué escuela del trombón te identificas más? Aunque esas grandes diferencias que existían antaño respecto a los estilos aún están presentes, creo que están en detrimento. Sin embargo, no tengo ninguna preferencia al respecto. Me gusta conocer a fondo cada estilo y extraer de cada uno algo positivo. Considero que se trata de una cuestión de “adaptación”. La clave es controlar la técnica y ser capaz de mimetizarte con el entorno.

¿Cuál es el nivel de los intérpretes de trombón españoles? Creo que es increíble y esperanzador. No hay más que ver como los mejores centros de enseñanzas, orquestas jóvenes, orquestas profesionales de Europa y todo el mundo están repletos de españoles y españolas. Además, este fenómeno está in crescendo. Es una lástima que este nivel no sea directamente proporcional a las oportunidades existentes en España. A ver si entre todos podemos cambiar este hecho poco a poco.

¿Cómo valoras la formación que reciben los trombonistas españoles, en general? Por supuesto, es muy difícil que haya un nivel tan alto en los trombonistas españoles si detrás no hay un buen profesor. Y no solo me refiero a profesores que quizá hayan conseguido un gran renombre, sino también a aquellos que en la escuela de música o conservatorio de la ciudad o pueblo han sido capaces de formar excelentes músicos, dándolo todo por sus alumnos y quizá sin contar con los medios necesarios. No sé si es un hecho general, al menos en mi caso lo fue y por eso estoy agradecido.

¿Qué opinas del nivel pedagógico de los profesores de trombón en España? Depende de cada lugar, pero no se puede generalizar. Centrándonos en lo positivo, creo que hay pedagogos de primer nivel y que han permitido generar una gran cantera de trombonistas. Aun así, siempre hay que pensar en mejorar.

¿Qué valoras menos de la forma de enseñar el trombón en nuestro país? No tengo quizá la suficiente experiencia como profesor para poder juzgar una labor tan especial como es la enseñar. Pero ciñéndome a mis experiencias como alumno, quizá sí que he acusado alguna vez la arbitrariedad en ciertas respuestas o la creencia en “métodos inamovibles”. Quizá esto es fruto de una fe ciega a la tradición y pensar que un problema se puede solucionar simplemente dándole un ejercicio determinado al alumno. Creo que sería bueno conversar con el estudiante, explicar el “por qué” de las cosas. Por ejemplo, ¿cuántas veces nos dijeron de pequeño: aquí necesitas aire caliente, aire lento, más aire, más presión, más fuerza, más relajado, más velocidad…? Son términos que ese emplean muchas veces para solucionar el mismo problema, y sin embargo no significan lo mismo. Este es sólo un ejemplo. Sería bueno que intentáramos crear una pequeña (pero efectiva) base teórica enfocada exclusivamente al trombón. En definitiva, intentar hablar con propiedad.

¿Qué valoras más de la forma de enseñar el trombón en nuestro país? La naturalidad y motivación que se genera en algunas escuelas. También creo disciplinas como el trabajo orquestal o en grupo se están integrando en los conservatorios y eso es algo muy importante. Además, considero que la escuela española es muy abierta y eso le ha permitido empaparse de distintas escuelas al no estar supeditados a ningún estilo en concreto.

¿Qué aspectos deberíamos copiar de los centros educativos de otros países? Colaboración, integración y disciplina.

¿Consideras que el trombón tiene suficiente presencia en la cultura musical española? Desgraciadamente no es así. Hoy en día se está haciendo mucho para aumentar el repertorio de trombón y su difusión en el terreno musical y gran parte de este hecho hay que agradecérselo a los compositores por considerar las capacidades expresivas de nuestro instrumento.  Sin embargo, en comparación con otros instrumentos, el trombón no está valorado como se merecería.

¿Qué crees que podría hacerse para aumentar dicha presencia? Hay una frase hecha que dice “cada uno vale el precio en que se estima”. Yo creo que la labor de dignificar nuestro trabajo nos corresponde en primera instancia a nosotros, y la vía para hacerlo no es más que valorar nuestro esfuerzo y siempre intentar llegar un paso más lejos. En una palabra: innovación.

¿Tienes más ideas que puedan ayudar a difundir el trombón y su música? Organizar mucho más trabajo en grupo, en los conservatorios, escuelas y academias; fomentar la creación de música nueva para el instrumento; pensar en la juventud y apoyarla al máximo, porque ellos son el futuro. El tema de la colaboración entre músicos es esencial y la ATE es una gran muestra de ello. Todos deberíamos involucrarnos de cara al próximo festival de la ITA para hacer notar nuestra presencia.

El estado de la cultura en España es algo que nos preocupa a todos. Aunque suene muy duro, básicamente (sin entrar en temas de política u otra índole) la presencia de la música clásica en general está perdiendo auge porque se está perdiendo el vínculo con el público. Mucha gente no se siente identificada o no entiende lo que la música “culta” le ofrece y por lo tanto se rompe la comunicación. Incluso a veces este mensaje no existe. Como músicos creo que tenemos la “obligación” moral de ser portadores de ese mensaje. Muchas veces el miedo a “qué dirán” o “esto no les interesa”, nos impide hablar de música con nuestros amigos más cercanos, familia, conocidos… El error reside en creer que la música clásica está destinada sólo a los propios músicos. Por eso, sólo si convencemos a un amigo a que asista a uno de nuestros conciertos o a nuestro tío a que escuche un disco de Stravinsky, estamos contribuyendo a generar una revolución cultural.

¿Cuál es el repertorio para trombón que más te gusta? Los conciertos escritos para trombón en la primera mitad del siglo XX y la música orquestal de Mahler o Bruckner.

¿Cuál es tu obra favorita? El Concierto de Nino Rota.

Valencia será la sede del ITF de 2015. ¿Se te ocurren actividades de interés para realizar en este evento? Que también se pensara en la posibilidad de invitar a compositores cuya labor a la hora de incrementar el repertorio trombonístico haya sido importante: como Daniel Schnyder, Steven  Verhelst, Enrique Crespo, etc. y que pudieran compartir con el resto de participantes su visión particular sobre el trombón y posibilidades en el ámbito compositivo. Creo que sería interesante.

¿Qué trombonistas extranjeros te gustaría que participaran en este Festival Internacional? Jörgen van Rijen, Christophe Sánchez, Ian Bousfield, James Markey, Joseph Alessi, Mark  Hampson, Trombone Unit Hannover, etc. Por mí podéis traerlos a todos.   :P

¿Alguna idea que nos ayude a mejorar la ATE? Seguir así y tener presente que la finalidad de todo esto no es sino la de colaboración entre músicos y hacer música.

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